Esplicasiones de una Señora que sescapa con otro" de César Bruto



Negro:

te pido por fabor de que no tomés a mal que yo agarre mis prendas de vestir y me vaya del cotorro, ni que pensés de mí con lijeresa, aplicándome tal o cual metáfora dibna de mejor suerte… ¡Te juro que me voy para tu bien, negrO, y que algún día vas a comprender todo el tremendo sacrificio que hago para que triunfés con tu concomitansia de poetA y de conpositor de música, todo lo cual hoy andás bastante flojo y sin poder encontrar un tema para un gran tango que te haga venir popular y honbre de plata! No te vayás a pensar de que te dejo porque a tu lado reina una pobresa insuperable, y que si una sigue vibiendo acá a la larga se acostrumbraría a comer el reboque de la paré… ¡queesperansa! Me voy, negrO, para ver si al encontrarte solo, triste y abandonado, sin nada más que la guitarra y el perrito companiero que por mi ausensia no comería, te sentás a escribir un presioso tango, en el cual me tratés de todo, diciéndome que soy una ingrata malbada, una percanta trasionera o lo que a vos te guste, que no me voy a ofender por eso.
Todavía, si querés más datos para tu composisión, te comunico que al escaparme del bulíN me voy con un cabaliero que conosí el otro día en el sentrO, el cual se me asercó cuando yo estaba mirando una vidriera, y me dijo: “Usté merecería un tapado de bisontE y un coliar de brillantes, sinpática…”, a lo cual yo le contesté: “¿Le parese?...” y como una palabra saca la otra y las 2 laban la cara, a la final quedamos que yo me iría a vibir con él, que me tratará como una reinA, y hasta prometió de comprarme una licuadora para que yo pueda haser jugo en mis horas de ósio… ¿Te das cuenta qué cambio? ¡Adiós negrO, no mechés la culpa de nada y pensá que todo lo hago para que triunfés con una cansión en contra mía… ¡Ha, y apurate que te van a desalojar antes del 30!
Se despide de vos, tu tierna conpaniera quescapás de haser cualquier cosa parayudarte, Camila (haora gladiS”).

                                                                                                     

Diccionario del diablo (fragmento)



Aire: Sustancia nutritiva con la que la generosa providencia engorda a los pobres.
Amor: Insanía temporal, curable mediante el matrimonio.
Ambidextro: Sujeto capaz de robar con igual habilidad de un bolsilloA derecho o de uno izquierdo.
Año: Período de 365 desengaños.
Bella Donna: En italiano mujer hermosa; en inglés, veneno mortal. Notable ejemplo de la identidad esencial de ambos idiomas.
Cínico: Ser miserable cuya defectuosa vista le hace ver las cosas como son y no como debieran ser.
Diplomacia: Arte de mentir en nombre del país.
Egoísta: Persona de mal gusto que se interesa más por si mismo que por mí.
Filosofía: Camino de muchos ramales que conducen de ninguna parte a la nada.
Gato: Elemento blando e indestructible que nos da la naturaleza para que lo pateemos cuando las cosas andan mal.
Historiador: Chismoso de envergadura.
Risa: Convulsión interna que provoca una distorsión de los rasgos faciales y se acompaña con ruidos inarticulados. Es contagiosa y, aunque intermitente, incurable.
Santo: Pecador fallecido, revisado y editado.
Sobre: Ataúd de un documento; camisón de una carta de amor.
Solo: En mala compañía.
Tenedor: Instrumento usado principalmente para llevarse animales muertos a la boca.

                                                                       de Ambrose Bierce

La palabra "Mierda" de Roberto Fontanarrosa

El uso de la palabra MIERDA es una cuestión de educación, ya que nadie puede negar que la usamos para múltiples circunstancias relacionadas con muchísimas cosas, por ejemplo:


* Ubicación geográfica: "Andate a la mierda"

* Adjetivo calificativo: "Sos una mierda"

* Momento de escepticismo: "No te creo ni mierda"

* Deseo de venganza: "Lo voy a hacer mierda"

* Accidente: "Se hizo mierda"

* Efecto visual: "No se ve una mierda"

* Sensación olfativa: "Huele a mierda"

* Deseo de despedirnos: "Váyanse a la mierda"

* Especulación de conocimiento: "¿Qué mierda es eso?"

* Momento de sorpresa: "¡A la mierda!"

* Actitud de resentimiento: "No me regaló una mierda"

* Sensación gustativa: "Esto tiene gusto a mierda"

* Acto de impotencia: "No anda esta mierda"

* Deseo de ánimo: "Apurate con esa mierda"

* Situación de desorden: "Todo está hecho una mierda"

* Rechazo despectivo: "Qué se cree la mierda esa"

* Situación alquimista: "Todo lo que toca se vuelve mierda"

¿Cómo nos arreglaríamos sin esta palabra?


                                                                      de Roberto Fontanarrosa

Fontanarrosa en el Congreso de la "Lengua"


El escritor y humorista argentino destacó además las “condiciones terapéuticas” de estos términos y pidió que los “cuidemos porque los vamos a necesitar”.

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El escritor y humorista gráfico Roberto Fontanarrosa dio hoy el toque de color al III Congreso Internacional de la Lengua Española, al reclamar “una amnistía” para "las malas palabras" y pedir que "cuidemos de ellas, integrémoslas al lenguaje, porque las vamos a necesitar".

"Atendamos las condiciones terapéuticas de las malas palabras, que sirven para descargarse. Pido una amnistía para ellas, vivamos una Navidad sin malas palabras, y cuidemos de ellas, porque las vamos a necesitar", concluyó.

"Este es un ámbito más que apropiado para plantearse porqué son malas palabras. ¿Le pegan a las otras palabras? ¿Son de mala calidad y cuando uno las pronuncia se deterioran? ¿Quién las define como malas palabras?", se preguntó el rosarino durante la mesa redonda sobre "Español internacional e internacionalización del español", que se celebró en el Teatro El Círculo.

"Tal vez –afirmó el escritor- sean como esos villanos que al principio eran buenos pero la sociedad los hizo malos. Tal vez, al marginarlas las convertimos en malas. En alguna época se les decía palabrotas, lo cual no deja de ser un reconocimiento. Las malas palabras reflejan una expresividad y una fuerza que difícilmente las haga intrascendentes”.

"No es que haga defensa incondicional y quijotesca de las malas palabras. Algunas me gustan. Mi vieja no decía muchas malas palabras. Mi viejo en cambio era lo que se llamaba un mal hablado.

También se le llamaba 'bocasucia'. Ironizando, recordó que durante su niñez "en ningún momento se impuso eso de 'eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca'".

Subrayó que "a veces criticamos a los jóvenes porque usan un vocabulario bastante estrecho, me preocuparía que no tuvieran capacidad de expresión y de grafismo al hablar: 'acá le salio un coso' algo que lleva a uno a decir 'qué cosa, cómo se expresan los chicos".

Para justificar su cuidada improvisación, Fontanarrosa bromeó: “He escrito algo, pero no me alcanzó para que la memoria me dictara que tenía que traer los lentes". Y expresó: "No sé quién define lo que es vulgar y lo que no es vulgar. Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Hay palabras de las denominadas malas palabras que son irreemplazables, por sonoridad, por fuerza y por contextura física. No es lo mismo decir que una persona ‘es tonta o sonsa’ que ‘es un pelotudo’”.

Sobre esta palabra, el humorista y escritor se explayó: “El secreto de la palabra pelotudo podría referirse a un utilero de fútbol. El secreto y la fuerza está en la letra ‘t’". Celebrado por las risas aprobadoras del público, dijo que "hay una palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa que es 'carajo'. Tengo entendido que era el lugar donde se colocaba el vigía en lo alto de los mástiles. Amigos mexicanos con los cuales estuve cenando anoche me explicaban que las islas Carajo están en el Océano Indico”. Acá se llega al eufemismo de decir 'caracho'".

Fontanarrosa advirtió por otra parte "la triste función de los puntos suspensivos" para reemplazar términos soeces. "Merecería otra discusión en el Congreso de la Lengua.

Hay otra palabra irremplazable que es 'mierda', y el secreto de su contextura física está en la erre. Los cubanos dicen 'mielda'. Ese es otro de los grandes problemas que ha tenido la revolución cubana, que es la imposibilidad de manifestar fuerza expresiva".

"Atendamos estas condiciones terapéuticas de las malas palabras, que sirven para descargarse. Pido una amnistía para ellas, vivamos una Navidad sin malas palabras, y cuidemos de ellas, porque las vamos a necesitar", concluyó.

(Nota extraída del diario Clarín - internet, 19 de noviembre de 2004)

Los Relatos Alegóricos Orientales


En   todos   estos   relatos,   «el   Maestro»   no   es   siempre   la   misma   persona.   Es   al   mismo tiempo   un   «gurú»   hindú,   un   «roshi»   zen,   un   sabio   taoísta,   un   rabino   judío,   un   monje cristiano, un místico sufí. . . Es Lao Tse y Sócrates, Buda y Jesús, Zaratustra y Mahoma. . Su enseñanza se encuentra en el siglo VIl antes de Cristo y en nuestro propio siglo XX. . . Su  sabiduría pertenece por igual  al Este  y al Oeste. .  . Probablemente   el   lenguaje   del   Maestro   resulte   misterioso,   exasperante   y   hasta  completamente absurdo para el lector. Estos relatos no han sido escritos para instruir, sino para «despertar». A medida que el lector  vaya leyendo las páginas impresas y se debata con el críptico lenguaje del Maestro, es  posible   que,   sin   darse   cuenta,   descubra   casualmente   la   silenciosa   enseñanza   que   se  esconde en ellas. . . y se descubra a sí mismo despierto. . . y transformado. Esto es lo  que la Sabiduría pretende: que cambiemos sin ningún esfuerzo por nuestra parte; que  resultemos   transformados,   lo   creamos   o   no,   por   el   simple   hecho   de   despertar   a   la  realidad que no son las palabras y que queda fuera del alcance de las palabras.
Autentico Milagro
Un hombre se presentó a un maestro y le dijo:
-Mi anterior maestro ha muerto. Él era un hombre santo capaz de hacer muchos  milagros. ¿Qué milagros eres tú capaz de realizar?
-Yo cuando como, como; cuando duermo, duermo -contestó el maestro.
-Pero eso no es ningún milagro, yo también como y duermo.
-No. Cuando tú comes, piensas en mil cosas; cuando duermes, fantaseas y sueñas. Yo  sólo como y duermo. Ese es mi milagro.
Buscando donde no hay nada
Una noche, un hombre que regresaba a su casa encontró a un vecino debajo de una  farola buscando algo afanosamente.-¿Qué te ocurre? -preguntó el recién llegado. -He perdido mi llave y no puedo entrar en casa -contestó éste.-Yo te ayudaré a buscarla. Al cabo de un rato de buscar ambos concienzudamente por los alrededores de la farola,  el buen vecino preguntó:-¿Estás seguro de haber perdido la llave aquí? -No, perdí la llave allí -contestó el aludido, señalando hacia un oscuro rincón de la calle.  -Entonces, ¿qué haces buscándola debajo de esta farola?-Es que aquí hay más luz.
La historia del zapatero
Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo, buscó la casa del zapatero y le dijo: Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda en la bolsa y éstas son mis únicas sandalias, están rotas, si tu me haces el favor. El zapatero le dijo, estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar. El Señor le dijo, yo puedo darte lo que tú necesitas. El zapatero desconfiado viendo un mendigo le preguntó. ¿Tú podrías darme el millón de dólares que necesito para ser feliz? El Señor le dijo: yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo. El zapatero preguntó ¿a cambió de qué? A cambio de tus piernas. El zapatero respondió para qué quiero diez millones de dólares si no puedo caminar. Entonces el Señor le dijo, bueno, puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos. El zapatero respondió ¿para qué quiero yo cien millones de dólares si ni siquiera puedo comer solo? Entonces el Señor le dijo, bueno, puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos. El zapatero pensó poco ¿para qué quiero mil millones de dólares si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos? Entonces el Señor le dijo: ¡Ah, hermano! Qué fortuna tienes y no te das cuenta.
Facundo Cabral