Cambios en tu hijo adolescente de Roberto Fontanarrosa


Tu hijo adolescente está cambiando. Y está cambiando a ojos vista. Lo miras cuando duerme y te asombras de que los pies le asomen una cuarta por el extremo más lejano de la cama. Los brazos se le enredan, como si no encontraran sitio, y la cabeza pende por la otra punta de su lecho como la de un pollo muerto. ¡Y es la misma cama que parecía enorme para él no hace tantos años, cuando con tu esposa decidieron cambiarlo de la cunita con barrotes porque saltaba afuera de ella como si fuese un mono!

Tu hijo ya no tiene el rostro redondeado y rubicundo de cuando era un niño, sino que la cara ha adquirido rasgos angulosos y su color se torna, día a día, más verdoso. Incluso sus movimientos no tienen ahora la armonía de cuando pequeño, cuando todo, absolutamente todo lo que hacía era gracioso. Arrojaba un plato de sopa al piso y era encantador. Aplastaba con su pequeño piecito las mejores flores del jardín de tu casa y arrancaba risas. Retorcía con saña la piel sedosa del paciente perro y movía a elogios.

Ahora está algo torpe, desmañado y le cuesta habituarse a sus nuevas medidas antropométricas, las que ha adquirido durante el desarrollo Se golpea frecuentemente contra las puertas del aparador, empuja sin querer con los codos los vasos de la mesa y se da la frente con estruendo contra el dintel de la puerta del fondo.

A la manera de los escritores Vanguardistas




AL ESTILO de OLIVERIO GIRONDO (1891-1964)

del libro “Espantapájaros y otras cuestiones” (1932)
Una mirada “vanguardista” sobre el amor.




ACTIVIDAD 1: ¡TODO ERA AMOR …AMOR!

Lean el Poema 7 del libro y escriban un nuevo texto vanguardista similar al de Oliverio, respetando la estructura de los cuatro primeros versos y los últimos dos, pero cambiando la palabra “Amor” por otra (otro sustantivo o un verbo en infinitivo). Observen bien de qué manera el autor juega con el comienzo y la terminación de algunas palabras (analizable - analizado / preventivos – prevenciones / botones - botines), relaciona letras con palabras (M mayúscula, correado de merengue) o se refiere a una misma acción en situaciones muy distintas (interrupciones cardíaca y telefónicas), o relaciona por colores (leche, merengue, flores blancas) entre otros juegos con el lenguaje.

ACTIVIDAD 2: SE MIRAN, SE PRESIENTEN, SE DESEAN…

Lean ahora el Poema 12 y escriban un texto similar pero con otro “campo semántico” para que funcione “metafóricamente”. Para ello elijan un tema y piensen o hagan antes una lista de palabras de ese campo semántico. Por ejemplo: Campo semántico del Fútbol: pase, gambeta, foul, penal, tiro libre, taquito, gol, hinchada, etc. Campo semántico de la religión: rogar cielo rezar pecar infierno paraíso perdón arrodillarse jurar cumplir la promesa castigar dar penitencia orar suplicar, etc. Otros campos semánticos posibles: la política – las matemáticas – el taller de herramientas – la pesca – el comercio – la cocina – el manejo de un auto, las actividades de la escuela, o cualquier otra que se te ocurra. Una vez que tengan el listado escriban el poema sin olvidar que se trata de una pareja que se atrae y se rechaza, se acercan y se alejan, etc.



ACTIVIDAD 3:CALIGRAMAS

Al igual que Oliverio en el comienzo del libro inventar un caligrama, es decir, realizar un dibujo sólo con palabras y frases que de alguna manera se relacionen con la figura de modo que sugieran un significado conjunto.


ACTIVIDAD 4: NO SÉ, ME IMPORTA UN PITO QUE….

Actividad: Lean el Poema 1 y escriban un texto similar a este. Completen los puntos suspensivos que aparecen a continuación y sigan el poema …. Si bien se trata de un poema vanguardista, que juega con lo metafórico y lo absurdo, piensen qué cuestiones están dispuestos a aceptar y cuáles no lo harían jamás.

No se me importa un pito que …….. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que ………. o que ………... Soy perfectamente capaz de soportar ……………..; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— ……………………. No acepto / no permito bajo ningún pretexto que …………. Si no ……………………………. ¡………………………………………….! (continuar)
ACTIVIDAD 4: QUE LOS RUIDOS TE PERFOREN LOS DIENTES…

Lean el Poema 21. Fijense la estructura del texto. Se trata de un narrador que profiere maldiciones a algún otro interlocutor. Hagan lo mismo. Recuerden que debe jugar con lo absurdo, con el sinsentido, debe incomodar al lector, sacarlo de su zona de confort, sorprenderlo, desorientarlo.


Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas. Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.

Que cuando quieras decir: “Mi amor”, digas: “Pescado frito”; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas. Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.

Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.






AL ESTILO de
JULIO CORTÁZAR

del libro “Historias de Cronopios y de Famas” (1962)

ACTIVIDAD 6: INSTRUCCIONES PARA….
Lean algunos de los textos de la primer parte del libro denominada “Manual de Instrucciones”. Allí, el autor inventa instrucciones a tareas que no necesitan tenerlas, como por ejemplo… Instrucciones para llorar, instrucciones para cantar, instrucciones sobre la forma de tener miedo, instrucciones para matar hormigas en Roma o para subir una escalera o para dar cuerda al reloj.
Ahora piensen y elijan una acción cualquiera, habitual o disparatada, que se pueda hacer automáticamente, sin pensarla y que, por lo tanto, no necesite instrucciones. Luego pónganle un título… “Instrucciones para… “ y enumeren desde la 1 en adelante, “paso a paso”, una serie de instrucciones, haciendo de cuenta que el lector no sabría cómo hacerla y necesita tu ayuda. Tengan en cuenta que si la tarea es muy sencilla sería mejor agregarle un obstáculo (hacerla en la oscuridad, observado por otro, sin que nadie se dé cuenta, etc.)
Ejemplos: Instrucciones para cenar o cepillarse los dientes cuando se corte la luz; Instrucciones para cruzar una avenida peligrosa cuando no funciona el semáforo; Instrucciones para hacer nuevos amigos aunque uno no tenga ganas; Instrucciones para atrapar una mosca que molesta mientras vemos una película; Instrucciones para conquistar a una chica o chico que te odia, etc. Tengan en cuenta que los detalles de las descripciones y el sentido del humor serán muy importantes.
Instrucciones para subir una escalera

ACTIVIDAD 7: DESARROLLAR UNA INTERPRETACIÓN LITERAL DE UNA METÁFORA

Una metáfora es una expresión en la que se pueden identificar dos términos entre los cuales existe algún tipo de relación de semejanza. Uno de ellos es el “literal” (lo que dice concretamente)  y el otro el que sugiere un “sentido figurado”, “simbólico”, que es la metáfora propiamente dicha y por lo tanto el sentido más importante, el que se usa habitualmente.
Los autores del estilo denominado “Patafísica” empleaban este recurso poético para invertir la relación de importancia entre estos dos términos, es decir, desconocían su sentido metafórico y destacaban el sentido literal.

Actividad:Elegir una metáfora e inventar una breve historia considerando únicamente su interpretación literal, es decir, quitándole el significado sugerido, simbólico, figurado o metafórico.
Ejemplos:  cuando la veía le estallaba el corazón / cuando tenía una idea se le encendía la lamparita /
Cuando a Pedro se le ocurría algo o tenía una idea, “se le encendía la lamparita”. Le brillaba unos centímetros sobre la cabeza. No creo que tuviera más de 20watts porque Pedro no era muy brillante. Daba pena verlo en los exámenes con su lamparita apagada. No había manera de iluminarle la cabeza. Sin embargo, cuando jugaba al fútbol era otra cosa. Se le ocurrían mil jugadas y andaba con la bombita encendida todo el tiempo. Y si el partido de noche, era un espectáculo maravilloso poder verlo jugar.




RELATOS ORIENTALES


RELATOS ALEGÓRICOS ORIENTALES


En todos estos relatos, «el Maestro» no es siempre la misma persona. Es al mismo tiempo un «gurú» hindú, un «roshi» zen, un sabio taoísta, un rabino judío, un monje cristiano, un místico sufí. . . Es Lao Tse y Sócrates, Buda y Jesús, Zaratustra y Mahoma. . Su enseñanza se encuentra en el siglo VIl antes de Cristo y en nuestro propio siglo XX. . . Su sabiduría pertenece por igual al Este y al Oeste. . .Probablemente el lenguaje del Maestro resulte misterioso, exasperante y hasta completamente absurdo para el lector. Estos relatos no han sido escritos para instruir, sino para «despertar». A medida que el lector vaya leyendo las páginas impresas y se debata con el críptico lenguaje del Maestro, es posible que, sin darse cuenta, descubra casualmente la silenciosa enseñanza que se esconde en ellas. . . y se descubra a sí mismo despierto. . . y transformado. Esto es lo que la Sabiduría pretende: que cambiemos sin ningún esfuerzo por nuestra parte; que resultemos transformados, lo creamos o no, por el simple hecho de despertar a la realidad que no son las palabras y que queda fuera del alcance de las palabras.

Auténtico Milagro

Un hombre se presentó a un maestro y le dijo: 
-Mi anterior maestro ha muerto. Él era un hombre santo capaz de hacer muchos milagros. ¿Qué milagros eres tú capaz de realizar?
-Yo cuando como, como; cuando duermo, duermo -contestó el maestro.
-Pero eso no es ningún milagro, yo también como y duermo.
-No. Cuando tú comes, piensas en mil cosas; cuando duermes, fantaseas y sueñas. Yo sólo como y duermo. Ese es mi milagro.

Buscando donde no hay nada

Una noche, un hombre que regresaba a su casa encontró a un vecino debajo de una farola buscando algo afanosamente.-¿Qué te ocurre? -preguntó el recién llegado. -He perdido mi llave y no puedo entrar en casa -contestó éste.-Yo te ayudaré a buscarla. Al cabo de un rato de buscar ambos concienzudamente por los alrededores de la farola, el buen vecino preguntó:-¿Estás seguro de haber perdido la llave aquí? -No, perdí la llave allí -contestó el aludido, señalando hacia un oscuro rincón de la calle. -Entonces, ¿qué haces buscándola debajo de esta farola?-Es que aquí hay más luz.

La historia del zapatero

Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo, buscó la casa del zapatero y le dijo: Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda en la bolsa y éstas son mis únicas sandalias, están rotas, si tu me haces el favor. El zapatero le dijo, estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar. El Señor le dijo, yo puedo darte lo que tú necesitas. El zapatero desconfiado viendo un mendigo le preguntó. ¿Tú podrías darme el millón de dólares que necesito para ser feliz? El Señor le dijo: yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo. El zapatero preguntó ¿a cambió de qué? A cambio de tus piernas. El zapatero respondió para qué quiero diez millones de dólares si no puedo caminar. Entonces el Señor le dijo, bueno, puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos. El zapatero respondió ¿para qué quiero yo cien millones de dólares si ni siquiera puedo comer solo? Entonces el Señor le dijo, bueno, puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos. El zapatero pensó poco ¿para qué quiero mil millones de dólares si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos? Entonces el Señor le dijo: ¡Ah, hermano! Qué fortuna tienes y no te das cuenta.

Facundo Cabral

Sé como un muerto

Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:
-Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.
El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
-¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.
-Nada dijeron.
-En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.
El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:
-¿Qué te han respondido los muertos?
-De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
Y el maestro concluyó:
-Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.
Tus hijos no son tus hijos
Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosa de si misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues, ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellas, viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer. Tú eres el arco del cual, tus hijos como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad.

KhalilGibran

El Mercader de Camellos

Un mercader de camellos, un árabe que atravesaba el desierto del Sahara, acampó para pasar la noche. Los esclavos levantaron tiendas y clavaron estacas en el suelo para atar a ellas los camellos.
- Hay sólo diecinueve estacas y tenemos veinte camellos; ¿cómo atamos el vigésimo camello? -le preguntó un esclavo al amo.
- Estos camellos son animales tontos. Hagan los movimientos como para atar al camello y permanecerá quieto toda la noche.
Eso hicieron, y el animal se quedó quieto allí, convencido que estaba atado.
A la mañana siguiente, al levantar campamento y prepararse para continuar el viaje, el mismo esclavo se quejó al amo de que todos los camellos lo seguían, excepto aquél, que se rehusaba a moverse.
- Se olvidaron de desatarlo -dijo el amo.
Y el esclavo realizó entonces los movimientos como si lo desatara…
Ésa es una imagen de la condición humana. Estamos atados a cosas que no existen; tenemos miedo de cosas que no son…La gente a veces se pregunta: «¿Qué hago para ser feliz?»

Anthony de Mello

Afilar el Hacha

En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al día siguiente.
Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.
El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.
Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:
-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?
El joven respondió:
-Realmente, no he tenido tiempo... He estado demasiado ocupado cortando árboles...

El Egoísmo y la Solidaridad

En un reino del Lejano Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña de un maestro ZEN para hacerle algunas preguntas. Una vez dentro, le preguntaron:
-¿Qué diferencia hay entre la solidaridad y el egoísmo?
El maestro contestó:
Veo una montaña de arroz recién cocido, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas con hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos; por eso cuando toman el arroz, no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración son cada vez mayores...
El sabio prosiguió:
-Veo también otra montaña de arroz recién cocido, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas con hambre. Los palos que utilizan también son más largos que sus brazos; sin embargo, están alegres y sonríen con satisfacción: han resuelto el inconveniente, dándose a comer unos a otros...


Las Llaves de la Felicidad

En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a gastarle una gran broma al ser humano. En realidad, era la broma más importante de la vida sobre la Tierra.
Para llevar a cabo la gran broma, antes que nada, determinaron cuál sería el lugar que a los seres humanos les costaría más llegar. Una vez averiguado, depositarían allí las llaves de la felicidad.
-Las esconderemos en las profundidades de los océanos -decía uno de ellos-.
-Ni hablar -advirtió otro-. El ser humano avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de encontrarlas sin problema.
-Podríamos esconderlas en el más profundo de los volcanes -dijo otro de los presentes-.
-No -replicó otro-. Igual que sería capaz de dominar las aguas, también sería capaz de dominar el fuego y las montañas.
-¿Y por qué no bajo las rocas más profundas y sólidas de la tierra? -dijo otro-.
-De ninguna manera -replicó un compañero-. No pasarán unos cuantos miles de años que el hombre podrá sondear los subsuelos y extraer todas las piedras y metales preciosos que desee.
-¡Ya lo tengo! -dijo uno que hasta entonces no había dicho nada-. Esconderemos las llaves en las nubes más altas del cielo.
-Tonterías -replicó otro de los presentes-. Todos sabemos que los humanos no tardarán mucho en volar. Al poco tiempo encontrarían las llaves de la Felicidad.
Un gran silencio se hizo en aquella reunión de dioses. Uno de los que destacaba por ser el más ingenioso, dijo con alegría y solemnidad:
-Esconderemos las llaves de la Felicidad en un lugar en que el hombre, por más que busque, tardará mucho, mucho tiempo de suponer o imaginar...
-¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? -preguntaban con insistencia y ansiosa curiosidad los que conocían la brillantez y lucidez de aquel dios-.
-El lugar del Universo que el hombre tardará más en mirar y en consecuencia tardará más en encontrar es: en el interior de su corazón.
Todos estuvieron de acuerdo. Concluyó la reunión de dioses. Las llaves de la Felicidad se esconderían dentro del corazón de cada hombre.


Los Ciegos y el Elefante

Una vez llegó un elefante a una ciudad poblada por ciegos. En esa ciudad se ignoraba qué y cómo era ese extraño y enorme animal, así que decidieron llamar a los más eruditos entre ellos para que elevaran un dictamen. El primero se acercó al animal y palpó concienzudamente sus patas. Al rato sentenció:
-Amigos, no hay duda. Un elefante es como una columna.
El segundo de ellos también se acercó al paquidermo y tocó a fondo sus orejas.
-Temo comunicaros que mi colega se ha equivocado. Un elefante es un gran abanico doble – dijo el segundo. El tercero, en cambio, centró su inspección en la trompa.
-Debo decir – proclamó – que mis dos colegas han errado en su apreciación. Es evidente que un elefante es como una gruesa soga. De este modo cada erudito captó su propio grupo de defensores y detractores, iniciándose una polémica que hizo que llegaran a las manos. En eso llegó al pueblo un hombre que veía perfectamente, y ante aquella confusión preguntó el motivo de la disputa. Desordenadamente, cada grupo volvió a defender su opinión sobre lo que en verdad era un elefante. Oídos a todos, el hombre que veía trató de sacarles de su error explicando que cada erudito sólo había percibido una parte del elefante, por lo que les describió cómo era en realidad el animal. Pero los ciegos creyeron que aquel hombre estaba loco. Lo expulsaron de su poblado, y continuaron por los siglos debatiendo entre ellos sobre lo que creían debía ser un elefante.

El erudito y el sabio

En cierta ocasión, un hombre de gran erudición, fue a visitar a un anciano que estaba considerado como un sabio. Llevaba la intención de declararse discípulo suyo y aprender de su conocimiento. Cuando llegó a su presencia, manifestó sus pretensiones pero no pudo evitar mencionar que él mismo era un erudito, opinando y sentenciando sobre cualquier tema a la menor ocasión que tenía oportunidad. En un momento de la visita, el sabio lo invitó a tomar una taza de té. El erudito aceptó, aprovechando para hacer un breve discurso sobre los beneficios del té, sus distintas clases, métodos de cultivo y producción. Cuando la humeante tetera llegó a la mesa, el sabio empezó a servir el té sobre la taza de su invitado. Inmediatamente, la taza comenzó a rebosar, pero el sabio continuaba vertiendo té impasiblemente, derramándose ya el líquido sobre el suelo.
-¿Qué haces insensato? – clamó el erudito -. ¿No ves que la taza ya está llena?
-Ilustro esta situación – contestó el sabio -. Tú, al igual que la taza, estás ya lleno de tus propias creencias y opiniones. ¿De qué te serviría que yo tratara de enseñarte nada?

La Naturaleza de la mente

Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama.


El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: “¡Quépasaría si ahora apareciese un tigre!” Apareció un tigre y lo devoró.

Las Dos Vasijas

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:
- "Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.
El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente:
- "Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino."
Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchas flores hermosas a lo largo del camino, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo, entonces:
- "¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y busqué el lado positivo de ello. Sembré semillas a lo largo del camino y todos los días las has regado; si no fueras exactamente como eres, hasta con tus defectos, no hubiera sido posible crear estas bellezas".

La Mujer a la Orilla del Río

Se encontraba una joven mujer a la orilla de un río que deseaba cruzar, pero las aguas eran muy caudalosas.Ella tenía urgencia de pasar, para ver a su madre.
De repente, dos monjes pasaron por el lugar y ella les imploró que la ayudaran a pasar, explicándoles su problema.Uno de los monjes le dijo que no podían tener contacto con ella porque habían hecho votos.En cambio, el otro monje, sin dudarlo, la subió sobre sus hombros y con grandes dificultades, la cargó hasta la otra orilla.
Los monjes siguieron caminando, pero el que no quiso ayudarla iba muy molesto y de vez en cuando le increpaba al otro que había roto sus votos.Hasta que el buen monje le dijo:
-Yo la ayudé y cargué sólo hasta la otra orilla, en cambio tú, continúas cargándola en tu mente.